El blog de Sandra











“Como decíamos ayer”, las pasadas anotaciones sobre los tios y su puta madre (en la versión simple y en la ampliada) está causando distintas sensaciones (no en este blog, sino en mi espacio de hotmail) . Me parece estupendo… al fin y al cabo, una escribe para liberar su cabeza de toxinas; si esas ideas mueven a alguien, mejor que mejor. Pueden mover al llanto, a la ira, al asqueo, a la reflexión, a la risa, al debate…
Y helo aquí, que se me presenta un comentario escrito por un tal Anónimo (prestigioso e inmortal autor, que ha tenido a bien en crear obras tan reconocidas como “Lazarillo de Tormes”, “El Cantar de Mio Cid” y “Génesis”…) que paso a reproducir a continuación porque en este, mi espacio, tal documento merece la pena ser publicado. No obstante, como ya he practicado en anteriores notas, el texto en azul será el del tio y el texto en rosa será algún comentario mio (esto lo hago para no liar a nadie… tranquilos, no pretendo destartalar ningún tópico: los niños son azules y las niñas somos rosas, y eso seguirá así per secula seculorum):
muy interesante tu clasificacion, supongo que cuando una se sienta en su sofa de terciopelo a pasar lista a los ingenuos varones que circulan por el espacio, sin mas esfuerzo que sentenciar con un , “tu si” o un “tu no”, es probable que no se encuentre muchas gemas.”
Efectivamente, no se encuentran muchas gemas. No obstante, ya voy encontrando al menos dos. Con todo, la descripción realizada me evoca un tanto fria, por no decir que me envuelve en cierto aire perverso. Eso me gusta. Yo, quizás, hubiera puesto algo así como “te imagino sentada en tu sofá de terciopelo negro, acariciando el suave pelaje de un gato persa, con tus tacones clavados en el frio cráneo de un desventurado ingenuo que yace muerto por la tristeza en el límpido suelo de mármol, desechado arbitrariamente”.
Supongo que el arte de la orfebreria exige una actitud mas proactiva, las joyas de la corona no se encuentran en la interperie a plena luz del dia donde cualquiera las puede coger echando un simple vistazo, deben de permanecer escondidas en cualquier pequeño cofre de alguna habitacion aparentemente vacia, cubiertas de una oscuridad que espera que alguien sentencie simplemente pulsando el interruptor de la luz.
Este párrafo es simplemente perfecto. O casi. Lástima que después de utilizar palabras tan bonitas como “proactiva” escriba “interperie” en lugar de “intemperie”… Con todo, no termino de estar de acuerdo con Anónimo (ahora que hay buen rollo y casi somos amigos utilizaré el diminutivo “Ano”), ya que en los museos las joyas de la corona del Arte sí se encuentran a plena luz del día, en las mejores salas y a la vista de todos. De hecho, ¿de qué le sirve al orfebre tallar una piedra preciosa si va a permanecer oculta y escondida? ¿Decir que “las joyas de la corona deben permanecer escondidas en cualquier pequeño cofre de alguna habitación aparentemente vacía, cubiertas de oscuridad” no es un poco estúpido? Quiero decir, parece más la conducta de un dragón mitológico o de una vulgar urraca, en lugar de la de alguien que sepa apreciar la orfebrería…
La riqueza “util” es aquella, supongo, que solo tiene valor para uno mismo.
Ufff, creo que no he entendido nada. ¿”La riqueza util es aquella que solo tiene valor para uno mismo”? ¿Es una frase con trampa? En serio, no la pillo. ¿Puedes explicarmela? Quizás recurriendo al diccionario me quede más clara: “La abundancia de bienes y cosas preciosas (la riqueza) que puede servir y aprovechar en alguna línea (util) es aquella que solo tiene cierto grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite (valor) para uno mismo”. Resumiendo, la única riqueza que sirve es la de uno mismo. ¡¡¡Ahora sí que lo he entendido!!! ¿Qué gano yo con la riqueza de mi vecino? ¿O quiere decir que la riqueza personal de cada uno equivale a lo que cada uno se quiera valorar? ¿Quiere decir que un pusilánime orgulloso de sí mismo es mejor que un gran hombre sin autoestima? Mmmm… no sé… creía que lo había entendido, pero me parece que no. Bueno, ya me lo explicará alguien.
Los hombres, como las mujeres, somos personas,
¡Ah, otra gran frase! Esa que dice: “Los hombres, como las mujeres, somos personas”. Bueno, Ano, te aconsejo que la próxima vez que escribas no lo hagas mientras ves Barrio Sésamo, o pensarás que lo que has aprendido ese día es una gran noticia que los demás no conocíamos. Pero sí, esta vez estoy plenamente de acuerdo contigo: los hombres y las mujeres somos personas.
las personas somos infinitamente ricas,
¿Pero somos infinitamente ricas por el simple hecho de ser personas? ¿O necesitamos valorar nuestra riqueza infinitamente para ser infinitamente ricos? Hitler, por ejemplo, tenía un gran concepto de sí mismo… ¿eso quiere decir que Hitler era una persona de una gran riqueza personal? Creo que estoy acarreando mi déficit de atención desde hace unas líneas… mejor lo dejo…
y esa sensacion de estar frente a alguien que emanana diamantes a cada mirada, ¿¿Qué sensación es esa?? ¿Es como oler una nube? no depende a mi entender de la persona en si mismo (persona en sí misma), si no (sino) de nuestra capacidad de buscar mas alla de lo que 3 lineas en una ventana de un chat pueden llegar a mostrar.
Es decir, (creo que esto sí que lo he entendido) que si un tío me dice: “ola wenas wapa t enseño la poya?yo debo hacer un esfuerzo por abstraerme, buscar más allá de tan profundo mensaje y encontrar a un apuesto hombre de mirada patrocinada por Tiffany & Co. El Cardenal Richelieu dijo una vez “Dadme tres líneas escritas de puño y letra de la mejor persona del mundo y encontraré un motivo para hacerla ahorcar”. Yo no soy tan extremista (para empezar, no estoy a favor de la pena de muerte) y, precisamente por eso, porque no estamos hablando de ahorcar a nadie, me puedo permitir el lujo de decidir con quién hablo y con quién dejo de hablar no digo con leer tres líneas, sino con sólo ver su nick.
Me pareces una persona interesante,.. supongo.
Me pareces una persona cuya riqueza útil sólo tiene valor para ti mismo… supongo.
Y hasta aquí el comentario de hoy.
Me despido no sin antes recomendar a quienes lean estas líneas que no me valoren duramente, pues soy una mujer, y las mujeres, como los hombres, somos personas. Meditad sobre tal verdad universal con el siguiente mantra: “ayop al oñesne t apaw sanew alo” que utilizan los monjes budistas por contener, en su esencia, el secreto de una mirada iluminada.
Besos y hasta la próxima.

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et cetera